Hoy en la tierra será Lunes,
Martes, Miércoles….. Buuuaa!
Para que quiero saberlo después de todo NO hay
diferencia entre un día y otro.
Esa costumbre Humana de creer que por que es
viernes uno tiene que estar más alegre,
y más triste los Domingos por la
tarde.
Esa mala costumbre de anclarse en los tiempos y los días, cada día se
puede emprender como el mejor!!
Y puede incluso ser Lunes, Si.
Después
de todo lo que cambia es el nombre de los días, sino la Actitud con la que uno
se predispone para enfrentarlos. Predisponerse suena prepararse, prepararse a
vivir su día como si fuera el último de nuestra vida,
predisponerse cada día
a realizar grandes cosas y a vivir cada día con gran intensidad.
A veces
pequeñas actitudes o errores de los demás hacen que nos amarguemos el día,
pero por que les vamos a dar el poder al otro para arruinarnos una hora,
media tarde
o un día entero de nuestra valiosa vida?...
(de "No parar
de soñar")
Había una vez,
hace cientos de años,
en una ciudad de Oriente,
un hombre que una noche caminaba
por las oscuras calles llevando
una lámpara de aceite encendida.
La ciudad era muy oscura
en las noches sin luna como aquella.
En determinado momento,
se encuentra con un amigo.
El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.
Se da cuenta de que es Guno,
el ciego del pueblo.
Entonces, le dice:
- ¿Qué haces Guno, tú ciego,
con una lámpara en la mano?
Si tú no ves..
Entonces,
el ciego le responde:
- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino.
Yo conozco la oscuridad de las calles
de memoria.
Llevo la luz para que otros encuentren
su camino cuando me vean a mi...
No solo es importante la luz que me sirve a mí,
sino también la que yo uso para
que otros puedan también servirse de ella.
Cada uno de nosotros puede alumbrar
el camino para uno y para que sea visto
por otros, aunque uno aparentemente
no lo necesite.
Alumbrar el camino de los otros
no es tarea fácil...
Muchas veces en vez de alumbrar
oscurecemos mucho más el camino
de los demás... ¿Cómo?
A través del desaliento, la crítica,
el egoísmo, el desamor, el odio,
el resentimiento...
¡Qué hermoso sería
sí todos ilumináramos los caminos
YO QUIERO HOY ILUMINAR TU CAMINO AMIG@..!!

Mi
percepción a medida que envejezco es que no hay años malos.
Hay años de
fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo,
pero malos no
son.
Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un año
tendría
más que ver con cuánto fuimos capaces de amar,
de perdonar, de reír, de
aprender cosas nuevas,
de haber desafiado nuestros egos y nuestros
apegos.
Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento
ni al tan
temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje.
Nos cuesta
mucho entender que la vida y el cómo vivirla
depende de nosotros, el cómo
enganchamos con las cosas
que no queremos, depende sólo del cultivo de la
voluntad.
Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las
estrategias
para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder
hacerlo.
“Ser feliz es una decisión”, no nos olvidemos de eso.
Entonces,
con estos criterios me preguntaba qué tenía que hacer yo
para poder construir
un buen año porque todos estamos
en el camino de aprender todos los días a
ser mejores
y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas:
-a
aprender a amar
-a dejar huella
-a ser felices
En esas tres cosas
debiéramos trabajar todos los días, el tema es cómo
y creo que hay tres
factores que ayudan en estos puntos:
-Aprender a amar la responsabilidad
como una instancia de crecimiento.
El trabajo sea remunerado o no, dignifica
el alma y el espíritu
y nos hace bien en nuestra salud mental.
Ahora el
significado del cansancio es visto como algo negativo
de lo cual debemos
deshacernos y no cómo el privilegio de estar cansados
porque eso significa
que estamos entregando lo mejor de nosotros.
A esta tierra vinimos a
cansarnos,… para dormir tenemos siglos después.
-Valorar la libertad como
una forma de vencerme a mi misma
y entender que ser libre no es hacer lo que
yo quiero.
Quizás deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que
debemos
con placer y decir que estamos felizmente agotados
y así poder
amar más y mejor.
-El tercer y último punto a cultivar el desarrollo de
la fuerza de voluntad,
ese maravilloso talento de poder esperar, de postergar
gratificaciones
inmediatas en pos de cosas mejores.
Hacernos cariño y
tratarnos bien como país y como familia,
saludarnos en los ascensores,
saludar a los guardias,
a los choferes de las micros, sonreír por lo menos
una o varias veces al día.
Querernos.
Crear calidez dentro de
nuestras casas, hogares, y para eso
tiene que haber olor a comida, cojines
aplastados y hasta manchados,
cierto desorden que acuse que ahí hay
vida.
Nuestras casas independientes de los recursos se están
volviendo
demasiado perfectas que parece que nadie puede vivir
adentro.
Tratemos de crecer en lo espiritual, cualquiera sea la visión de
ello.
La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos
tiene que ver
con la inteligencia espiritual.
Tratemos de dosificar la tecnología y
demos paso a la conversación,
a los juegos “antiguos”, a los encuentros
familiares,
a los encuentros con amigos, dentro de casa.
Valoremos la
intimidad, el calor y el amor dentro de nuestras familias.
Si logramos
trabajar en estos puntos y yo me comprometo a intentarlo
habremos decretado
ser felices, lo cual no nos exime de los problemas,
pero nos hace entender
que la única diferencia entre alguien feliz o no,
no tiene que ver con los
problemas que tengamos
sino que con la ACTITUD con la cual enfrentemos lo que
nos toca.
Pilar Sordo
Psicóloga
Los que suelen sentirse más desdichados son los que no pueden
sentirse felices a menos que todo marche, siempre, a su manera.
Las personas que suelen sentirse más felices son aquellas
que deciden disfrutar y sacar el máximo provecho
de cualquier cosa que se cruce en su camino.Esperar lo mejor para uno mismo es maravilloso,porque son tus expectativas las que manejan tu realidad.
Sin embargo, en el camino por convertir aquellas expectativas
en realidades la vida dará muchos giros inesperados,
vueltas y desilusiones.
Hacer de ti una persona desdichada a raíz de esas decepciones
y de una eventual mala fortuna no logrará nada positivo.
Detente y piensa cuánto más efectivo serías si tan sólo pudieses,
simplemente, aceptar esas decepciones
y luego seguir avanzando para superarlas.
Espera lo mejor, y aprovecha el resto al máximo.
Es la manera más rápida de llegar a donde te estás dirigiendo,
encontrando a la vez muchísima alegría
en cada precioso instante a lo largo del camino.
d/a
¿Y si cambiase yo…? ¿Y si fuese distinto
el modo en que contemplo las cosas que hay aquí…?
¿Y si hiciera a un costado mi propio laberinto,
y me desprogramara de lo que llevo en mí…?
¿Y si resulta cierto que fabrico mi mundo…?
¿Y si soy el que plasma mi propia realidad,
cuál hábil artesano, que segundo a segundo,
modela su desdicha…y su felicidad…?
¿Y si a lo que me pasa, tan sólo lo imagino…?
¿Y si yo soy el preso…y a la vez la prisión…?
¿Y si acaso las piedras que encuentro en mi camino
son nada más que el fruto de mi propia visión…?
¿Y si a quienes detesto, los viese diferente,
como actores de paso cumpliendo con un rol…?
¿Y si es que sus “defectos” sólo están en mi mente,
espejismos que invento mientras voy bajo el sol…?
¿Y si andando mi senda, jamás he comprendido
que siempre he sido un mago -chapucero…o genial-,
y que soy el que crea todo lo que he vivido…,
porque la vida es sólo un estado mental…?
¿Y si fuese a la vez, en mi propia película,
actor y cameraman, guionista y director…?
¿Y si es que está en mis manos producirla ridícula…,
o filmar la más bella película de amor…?
(Cuando lo de “allí afuera” te resulte tedioso…,
cuando no halles razones a lo que te pasó…,
cuando vivir, amigo, se te vuelva penoso…,
pregúntate a ti mismo: “¿y si cambiase yo?”.)
Jorge Oyhanarte
Muchos tenemos un mapa de carreteras
que indica el curso que imaginamos
que deberían tomar nuestras vidas.
Es importante avanzar en la dirección correcta,
pero si quedamos atrapados por las preocupaciones
sobre nuestro destino final, olvidamos disfrutar del paisaje,
de cada nuevo día.
Recuerda que algunas de las secretas alegrías de la vida no se encuentran en afanarse en ir
desde el punto A hasta el punto B, sino, en inventar
algunos otros puntos imaginarios a lo largo del camino.
El viaje que estás realizando, es magnífico.
No temas explorar territorio desconocido.
Si llegas a perderte, vas a tropezar
con algunos de los descubrimientos
más interesantes que puede hacer.
Deambula por caminos que nunca has recorrido
o por otros que jamás volverás a tener la oportunidad de recorrer
La vida no es una guía de viaje que debes seguir,
es una aventura que hay que emprender.
Alin Austin